Francia vive horas complicadas: saqueos, incendios y casi 2,400 detenidos
Francia vive horas complicadas luego de que la jornada nacional de protestas del sábado 17 de octubre contra el alto costo de vida, que reunió a unas 550 mil personas según las autoridades y a cerca de 800 mil de acuerdo con los organizadores, terminara con daños en edificios históricos y monumentos de ciudades como París, Marsella y Limoges, además de casi 2,400 detenidos y cerca de 1,000 policías y gendarmes heridos, en uno de los episodios de violencia urbana más graves de los últimos años en el país.
El malestar de fondo es económico, ya que a las demandas de los estudiantes de preparatoria, que desde finales de septiembre exigen mejores condiciones en sus escuelas, se sumaron sindicatos y chalecos amarillos inconformes con el encarecimiento de la vida, el alza en los combustibles desde el inicio de la guerra en Medio Oriente y el presupuesto 2027, que plantea un ajuste fiscal de 54 mil millones de euros e incluye congelar la base salarial de los trabajadores del Estado por cuarto año consecutivo, un hartazgo que resumió Franck, un funcionario que marchó en Guéret, al señalar que “los precios suben pero los salarios no”.
El caso más grave se registró en Limoges, donde un incendio provocado arrasó el ayuntamiento, un edificio del siglo XIX inscrito como monumento histórico que durante la Segunda Guerra Mundial dio refugio a parlamentarios belgas en el exilio, al grado de que el prefecto de Haute-Vienne lamentó que la alcaldía “está en gran parte perdida”, luego de que el techo se derrumbara y de que un grupo irrumpiera en el inmueble cuando en su interior se encontraban funcionarios, empleados y ciudadanos.
En París, el alcalde Emmanuel Grégoire denunció calles enteras arrasadas y daños al espacio público, además de “monumentos que han sido deteriorados y destrozados”, mientras que en videos difundidos en redes sociales se observó cómo manifestantes destrozaron la base del Monumento a la República, en la plaza del mismo nombre, para obtener proyectiles, al tiempo que grupos violentos incendiaron vehículos, saquearon comercios e intentaron llegar a los Campos Elíseos y al Palacio del Elíseo.
En Marsella, manifestantes ingresaron brevemente al vestíbulo del ayuntamiento, sede del gobierno de la ciudad desde el siglo XVII, mientras que encapuchados dañaron una comisaría y 107 agentes resultaron heridos, tres de ellos de gravedad, en tanto que en Lyon se reportó un incendio dentro de una oficina de turismo, por lo que los alcaldes de París, Marsella y Lyon pidieron reunirse con el primer ministro, Sébastien Lecornu.
Ante la magnitud de los daños, el presidente Emmanuel Macron cuestionó en un mensaje a la nación “¿Por qué incendiar el ayuntamiento de Limoges?”, prometió que los responsables pagarán por los destrozos y reconoció fallas de previsión e inteligencia, mientras que este lunes el gobierno ordenó toques de queda nocturnos parciales en algunas ciudades, en espera de una nueva jornada de movilizaciones convocada por sindicatos y chalecos amarillos para el 5 de noviembre.

