Pese al aumento de 8%, IMSS no logra calmar a sus trabajadores en medio de fraudes y desabasto
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) enfrenta una de sus etapas más complicadas en los últimos años, luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum revelara este jueves que las restricciones a la Modalidad 40 se aplicaron por la detección de fraudes en el acceso a pensiones altas, en medio de las quejas por la falta de medicamentos, las protestas del personal de salud que comenzaron a finales de septiembre y un acuerdo salarial que no ha logrado contener la inconformidad de una parte de los trabajadores.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que “encontramos fraudes relacionados con el acceso a las pensiones altas”, por lo que “se decidió regular la Modalidad 40, que es a través de la cual se hacían estos esquemas fraudulentos”, y precisó que “estamos hablando de cientos de miles de millones”, aunque no detalló el periodo analizado, el número de pensiones involucradas ni si existen denuncias en curso, mientras que diversos medios han documentado esquemas que prometían jubilaciones de más de 60 mil pesos mensuales.
Con el acuerdo del Consejo Técnico publicado el 21 de octubre en el Diario Oficial de la Federación y vigente desde hoy, quienes se incorporen o renueven su inscripción en la Modalidad 40 solo podrán cotizar con su último salario registrado o con ese monto más una Unidad de Medida y Actualización, cuando antes podían hacerlo con hasta 25 UMA, además de que se eliminan las altas retroactivas y el trámite será únicamente digital, medida que ha generado cuestionamientos de especialistas como el abogado laboralista Ricardo Martínez Rojas, quien advirtió que limitar el salario de cotización mediante un acuerdo administrativo, sin reformar la Ley del Seguro Social, podría contravenir la normativa vigente.
A la par, el Instituto enfrenta reclamos por la falta de medicamentos, ya que de acuerdo con su Programa Institucional 2025-2030, citado por el PAN en el Senado, en 2024 quedaron sin surtir o sin entregar en el momento 4.68 millones de recetas, además de 11.57 millones de piezas de medicamentos no entregadas, mientras que el director general, Zoé Robledo, reconoció retos en el abasto y reportó un surtimiento promedio de 94% de las recetas, en tanto que el Gobierno federal ha atribuido el problema al incumplimiento de proveedores y a fallas en la distribución de los almacenes a las unidades médicas, aunque la presidenta ha rechazado que el IMSS atraviese una crisis generalizada.
El desabasto de insumos fue también una de las principales demandas del personal médico, de enfermería y administrativo que el 13 de octubre realizó una megamarcha del Centro Médico Nacional Siglo XXI a Palacio Nacional, y que rechazó en consulta una primera oferta salarial de 6.8%, por lo que el IMSS y el sindicato acordaron finalmente un incremento global de 8%, dividido en 4% al tabulador y 4% a la ayuda para vivienda, acompañado de un plan que contempla la basificación de 10,939 trabajadores, la ampliación de la vigencia de las recetas de 72 horas a 30 días y 31,700 cirugías adicionales para reducir el rezago quirúrgico.
Sin embargo, trabajadores inconformes mantienen sus movilizaciones para exigir un aumento directo de 10%, mejores condiciones laborales y la salida del dirigente sindical Rafael Olivos, y anunciaron una marcha nacional para el próximo 30 de octubre, mientras que la presidenta Sheinbaum aseguró que la mayoría de los trabajadores está de acuerdo con el aumento y que las protestas han disminuido, en un escenario en el que el Instituto deberá demostrar en los próximos meses que las medidas anunciadas se traducen en mejor atención para sus derechohabientes.

