Lluvias dejan devastación en Veracruz, habitantes exigen respuesta inmediata al gobierno
Las intensas lluvias que azotan gran parte del país han dejado un panorama devastador en Veracruz, donde comunidades enteras permanecen bajo el agua tras el desbordamiento de varios ríos, entre ellos el Cazones. Las precipitaciones, provocadas por el paso de sistemas tropicales combinados, han causado daños severos en viviendas, caminos y servicios básicos, dejando a miles de familias en situación de emergencia.
Hasta el momento, autoridades estatales reportan al menos 18 personas fallecidas en territorio veracruzano y decenas más desaparecidas, mientras que a nivel nacional la cifra de víctimas supera las cuarenta. Municipios como Poza Rica, Tihuatlán y Papantla han sido de los más afectados, con zonas completamente anegadas y accesos bloqueados por deslaves. Los cuerpos de auxilio continúan las labores de rescate en condiciones adversas y con limitaciones en la comunicación.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, viajó al estado para supervisar personalmente las acciones de atención y coordinación entre las fuerzas federales, estatales y municipales y durante su recorrido, algunos habitantes le reclamaron la tardanza en la llegada de ayuda y la falta de apoyos inmediatos, expresando su frustración por las pérdidas sufridas. A pesar de los señalamientos, la mandataria pidió comprensión ante la magnitud del desastre y aseguró que el gobierno federal está actuando con rapidez.
En su mensaje, Sheinbaum reiteró que la prioridad es salvaguardar la vida de la población y garantizar el restablecimiento de los servicios esenciales. Anunció la activación del Comité Nacional de Emergencias y el despliegue del Plan DN-III-E del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, además de recursos extraordinarios para apoyar la reconstrucción. “Estamos frente a un evento climático sin precedentes, y nuestro deber es responder con empatía y coordinación”, señaló.
Mientras tanto, los refugios temporales siguen recibiendo a cientos de personas que perdieron todo por las inundaciones. En tanto el nivel de los ríos comienza a descender lentamente, la esperanza se mantiene entre los habitantes, que confían en que la solidaridad y la acción conjunta de las autoridades logren devolver la normalidad a una región acostumbrada a sobreponerse ante la adversidad.

