MÉXICO ROMPE LA MALDICIÓN Y ESTÁ EN OCTAVOS DEL MUNDIAL

La Selección Mexicana volvió a ilusionar a millones de aficionados al derrotar 2-0 a Ecuador en el Estadio de la Ciudad de México y conseguir su boleto a los octavos de final de la Copa del Mundo 2026, una victoria que además puso fin a una racha de 40 años sin ganar un partido de eliminación directa en un Mundial, desatando una auténtica fiesta en las tribunas y en las calles del país.

El conjunto dirigido por Javier Aguirre salió con intensidad desde el silbatazo inicial, presionó la salida del rival y generó peligro constante hasta encontrar recompensa al minuto 22, cuando Julián Quiñones abrió el marcador con un potente disparo que hizo estallar el estadio, mientras que antes del descanso Raúl Jiménez amplió la ventaja tras una gran jugada colectiva, dejando a México con un cómodo 2-0 y muy cerca de la clasificación.

En la parte complementaria Ecuador adelantó líneas e intentó reaccionar, sin embargo el Tricolor mostró una de sus actuaciones más sólidas del torneo, defendió con orden, cerró todos los espacios y contó con un inspirado Raúl Rangel, quien respondió en las pocas ocasiones en las que fue exigido, mientras Johan Vásquez y César Montes mantuvieron firme la zaga para conservar el arco en cero.

Además del resultado, la noche dejó varias historias destacadas, entre ellas la actuación del joven Gilberto Mora, quien volvió a demostrar personalidad en un escenario de máxima presión y fue despedido entre aplausos por la afición, mientras que Raúl Jiménez llegó a 47 goles con la camiseta nacional, consolidándose como el segundo máximo goleador en la historia de la Selección Mexicana, solo por detrás de Javier «Chicharito» Hernández.

Con este triunfo México mantiene un paso perfecto en la Copa del Mundo, avanza sin recibir anotaciones y ahora enfrentará en los octavos de final al ganador del duelo entre Inglaterra y República Democrática del Congo, con la ilusión de seguir avanzando y acercarse al ansiado quinto partido que durante décadas ha sido una deuda pendiente para el futbol mexicano.

El silbatazo final dio paso a una celebración que se extendió mucho más allá del estadio, miles de aficionados ondearon banderas, entonaron el «Cielito Lindo» y salieron a festejar en diferentes ciudades del país, convencidos de que este equipo tiene argumentos para competir con cualquiera y seguir escribiendo una nueva página en la historia del futbol mexicano durante el Mundial 2026.