OTRA VEZ LA SCJN EN EL CENTRO DE LA CONTROVERSIA TRAS VIDEO VIRAL DE SU MINISTRO
La difusión de un video en redes sociales volvió a colocar al Poder Judicial en el centro de la polémica, luego de que se observara a colaboradores limpiando los zapatos del ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz, previo a un acto oficial realizado en Querétaro por el 109 aniversario de la Promulgación de la Constitución de 1917.
Las imágenes, en las que dos personas aparecen arrodilladas frente al ministro mientras él permanece de pie, generaron una oleada de críticas por el simbolismo de subordinación y privilegio que proyecta la escena, especialmente en un contexto de fuerte cuestionamiento público al Poder Judicial y de exigencias de austeridad, sobriedad y congruencia en el ejercicio del poder.
Para diversos sectores, el episodio no puede leerse únicamente como un hecho aislado, sino como una muestra de las prácticas jerárquicas normalizadas dentro de las altas esferas institucionales, las cuales contrastan con el discurso de igualdad y servicio público que se espera de quienes encabezan uno de los poderes del Estado.
Ante la polémica, el ministro explicó que se trató de un accidente, al señalar que una colaboradora derramó café sobre su zapato y, de manera inmediata, intentó limpiarlo sin que él lo solicitara, versión que fue acompañada de una disculpa pública y del señalamiento de que pidió que la acción se detuviera.
No obstante, las críticas persistieron al considerar que, más allá de la intención, el hecho evidencia fallas en los códigos de conducta y en los límites claros entre jerarquía y trato digno, particularmente cuando involucra a personal subordinado realizando acciones que pueden interpretarse como humillantes o impropias del servicio público.
Desde el ámbito político, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respaldó la explicación del ministro y llamó a no sobredimensionar el caso, aunque el episodio abrió nuevamente el debate sobre la imagen del Poder Judicial y la necesidad de revisar no solo los actos formales, sino también los mensajes simbólicos que se transmiten desde las más altas posiciones de poder.

