Bloqueos en carreteras de Guanajuato campesinos exigen precios dignos

Las movilizaciones campesinas regresaron con fuerza a Guanajuato, donde cientos de productores de maíz y sorgo tomaron carreteras y accesos estratégicos para exigir al Gobierno Federal la fijación de precios de garantía que les permitan recuperar los costos de producción, los cuales se han elevado drásticamente por el alza en fertilizantes, combustibles y mantenimiento de maquinaria, dejando al campo en una situación crítica y de endeudamiento.


Desde la mañana del lunes, agricultores de municipios como Romita, Silao, Irapuato y Abasolo bloquearon tramos de la autopista León–Aguascalientes y la carretera federal 45, generando largas filas de vehículos y afectaciones al transporte de mercancías. Las protestas, pacíficas en su mayoría, reflejan la inconformidad del sector, por lo que consideran una falta de atención del Gobierno Federal ante las condiciones precarias del agro mexicano.


Los productores demandan que el precio del maíz se fije en siete mil doscientos pesos por tonelada, y el del sorgo en seis mil, argumentando que los valores actuales apenas cubren la mitad de sus gastos. Explican que, de mantenerse la situación, miles de familias podrían abandonar la actividad agrícola, lo que implicaría una reducción en la producción nacional de granos básicos y mayores riesgos para la seguridad alimentaria del país.


A pesar de los intentos de diálogo con autoridades federales y estatales, no se ha alcanzado un acuerdo que satisfaga las demandas del sector, por lo que los agricultores advirtieron que los bloqueos podrían continuar de forma indefinida, hasta obtener una respuesta concreta. Mientras tanto, los gobiernos locales han desplegado operativos de vialidad y seguridad, para evitar enfrentamientos y garantizar el paso de vehículos de emergencia.


El movimiento campesino de Guanajuato se suma a protestas similares en otras entidades del Bajío, donde los productores comparten el mismo reclamo: que el trabajo en el campo sea digno y rentable. Los manifestantes aseguran que no buscan confrontación, sino ser escuchados, y piden que se reconozca la importancia del sector agrícola en la economía nacional, insistiendo en que, sin campo, no hay país.